|

Éteres de Bifenilos Policromados
Basado en la evidencia de cáncer en animales, la
Environmental Protection Agency (EPA), de los
Estados Unidos, ha clasificado al decaBDE como
posiblemente carcinogénico en seres humanos. En
lo que respecta a los PBDEs ni el Departamento
de Salud y Servicios Humanos (DHHS) ni la
Agencia Internacional para la Investigación del
Cáncer de los Estados Unidos les han clasificado
en cuanto a carcinogenicidad.
Arsénico
La exposición a niveles altos de arsénico puede
producir dolor de garganta e irritación de los
pulmones, inclusive, dependiendo de la dosis y
tiempo de exposición, pude ser fatal; mientras
que la exposición a niveles más bajos puede
producir náusea y vómitos, disminución del
número de glóbulos rojos y blancos, ritmo
cardíaco anormal, fragilidad capilar y una
sensación de hormigueo en las manos y los pies.
Cadmio
Respirar altos niveles de cadmio produce graves
lesiones en los pulmones, inclusive, puede
provocar la muerte. Ingerir alimentos o tomar
agua con niveles de cadmio muy elevados produce
seria irritación al estómago e induce vómitos y
diarrea. La exposición por largo tiempo a bajos
niveles de cadmio en el aire, los alimentos o el
agua puede producir acumulación en el organismo
y ésta, a su vez, provocar enfermedades renales.
Cromo
La Organización Mundial de la Salud (WHO) ha
determinado que el cromo hexavalente es
carcinógeno en seres humanos; en el mismo
sentido, el DHHS ha determinado que ciertos
compuestos de cromo hexavalente producen cáncer
en seres humanos y, la EPA ha establecido que el
cromo hexavalente en el aire es carcinogénico en
seres humanos. Es importante reducir el riesgo
de exposición al cromo de los niños evitando que
jueguen en suelos cerca de sitios de disposición
de desechos no controlados en donde puede
haberse desechado cromo (ATSDR, 2001A).
Mercurio
El sistema nervioso es sensible al mercurio
metálico; la exposición a niveles muy altos del
vapor de mercurio metálico puede causar daños en
el cerebro, en los riñones y en los pulmones, y
puede perjudicar seriamente un feto en
desarrollo. La exposición a concentraciones de
vapor de mercurio lo suficientemente altas como
para producir tales efectos serios, puede causar
también tos, dolores en el pecho, náusea,
vómito, diarrea, aumentos en la presión arterial
o en el ritmo cardíaco, erupciones de piel e
irritación de los ojos. La exposición a niveles
más bajos de mercurio en el aire, por períodos
del tiempo prolongados, produciría efectos más
sutiles, tales como irritabilidad, disturbios
del sueño, timidez excesiva, temblores,
problemas de coordinación, cambios en la visión
o audición, y problemas de memoria.
Plomo
Los efectos del plomo son los mismos si se
ingiere o se inhala, pudiendo afectar a casi
todos los sistemas y órganos del cuerpo. El más
sensible es el sistema nervioso tanto en niños
como en adultos. La exposición prolongada de
adultos puede causar un deterioro en los
resultados de algunas pruebas que miden
funciones del sistema nervioso; también puede
producir debilidad en los dedos, las muñecas y
los tobillos; así como un pequeño aumento de la
presión sanguínea, especialmente, en personas de
mediana edad y de edad avanzada. La exposición a
niveles altos de plomo puede dañar seriamente el
cerebro y los riñones de niños y adultos y
causar la muerte; en mujeres embarazadas puede
producir la pérdida del embarazo y en hombres
alterar la producción de espermatozoides (ATSDR,
2005B).
Selenio
La exposición breve a altas concentraciones de
selenio puede causar náusea, vómitos y diarrea.
La exposición crónica a altas concentraciones de
compuestos de selenio puede producir una
enfermedad llamada selenosis, cuyos síntomas
son: pérdida del cabello, uñas quebradizas y
anormalidades neurológicas. Las exposiciones
breves a altos niveles de selenio elemental o de
dióxido de selenio en el aire pueden producir
irritación de las vías respiratorias,
bronquitis, dificultad para respirar y dolores
de estómago.
|